El Certamen de Bandas de Música Ciudad de Valencia nació a punto de finalizar el siglo XIX y con templanza, ya ha iniciado sus primeros pasos en el siglo XXI. Más de cien años de historia para recorrer tres siglos musicales. Un extenso viaje por los hechos más significativos que han influido en la historia de Valencia, desde que en 1886 el entonces alcalde de la ciudad, Manuel Sapiña Rico, auspiciado por el entusiasta concejal de Fiestas, José Soriano Plassent, decidieran crear un "Concurso Musical" destinado a las bandas valencianas. Este deseo inicial, cargado de buenas intenciones por sus promotores, se convertiría con el paso de los años en el Certamen bandístico más importante de cuantos se celebran en el mundo. Un aspecto en el cual seguramente no soñaran ni siquiera aquellos que hicieron posible las primeras, y siempre difíciles, audiciones.
Un certamen singular
El Certamen, que duda cabe, ha conseguido
mantener su propia personalidad desde el principio, aun cuando por
imperativo de los tiempos, se han ido introduciendo a menudo novedades
dirigidas a incentivar la sana competencia entre las bandas participantes,
lo que supone una de las claves de su éxito..
En 1888 el concurso distinguía entre bandas
civiles y militares. Un primer premio de aquella época estaba
dotado con la entonces nada desdeñable cantidad de 1.200 pesetas.
En 1895, sin embargo, se decide crear una sección dentro del
Certamen reservada a agrupaciones bandísticas extranjeras. Posteriormente,
en 1902, el Ayuntamiento de Valencia organiza dos nuevas secciones:
una de carácter regional y otra, destinada al ámbito
nacional.
La internacionalización del concurso se convertiría ya, a finales
del siglo XIX, en una realidad, si bien esta aportación iría variando
con el paso de los años hasta nuestros días, cuando más
recientemente se ha optado porque las bandas extranjeras se midan en régimen
de igualdad con el resto de sociedades musicales españolas, entre las
que hay que incluir, cómo no, a las sociedades musicales valencianas.
Otra de las constantes en el certamen desde sus inicios es la buena acogida por
parte del público. Las crónicas de la prensa de la época
reflejaban ya de forma notoria hacia 1920 la más que notable asistencia
de un amplio colectivo de aficionados a las diversas audiciones. El Certamen
Internacional de Bandas de Música Ciudad de Valencia ha conseguido mantener
esta misma constante, incluso ahora, cuando los conciertos de música clásica
afrontan la siempre dura competencia de los grandes espectáculos de masas.
Cambios fundamentales.
En la década de los años
40 se vive una etapa de relanzamiento del Certamen. En 1944 aumenta
la dotación de los premios en metálico, lo que trajo
consigo un incremento en el número de bandas participantes.
Un dato revelador de este hecho es que durante la edición de
1949 fueron ya más de mil los músicos que pisaron la
arena de la Plaza de Toros de Valencia.
La calidad de las bandas, el éxito en los conciertos y el rigor en la
dirección de las sucesivas ediciones aumentaron paulatinamente el prestigio
del Certamen. Prestigio que se vio incrementado cuando tras un paréntesis
de varios años, en 1977, las Bandas extranjeras volvieran a concursar
en el Certamen.
Desde entonces, el Certamen de Valencia es la cita estival obligada para las
bandas de los cinco continentes que quieren ganar en alguna de las secciones
del concurso musical para bandas más importante del panorama internacional.
Los comités organizadores han ido adaptando el Certamen a las diferentes
características de cada época, fruto de todo ello son los cambios
que ha sufrido a lo largo de su historia, como la remodelación de sus
secciones, el incremento de las cantidades a percibir por concepto de participación
y por premios, así como la creación del Premio a la Mejor Banda
de la Comunidad Valenciana de todo el Certamen.
El Certamen en la actualidad.
El Certamen Internacional de Bandas de Música Ciudad de Valencia
ha contribuido a difundir la música de banda en esencia, así como
a erigir la figura de los más relevantes músicos valencianos
y a los compositores de mayor renombre. Por citar un ejemplo, desde
que en 1979 se grabara el primer disco, se ha editado una completa
colección de discos compactos con las piezas obligadas de las
bandas participantes, así como algunas piezas de la Banda Municipal
de Valencia, lo que constituye un clásico para los amantes de
la música y un documento sonoro de especial valía.
A
ello hay que añadir el compromiso anual, surgido en 1997 de
la mano del concejal de Fiestas y Cultura Popular, Alfonso Grau Alonso
y de su actual sucesor en el cargo Félix
Crespo Hellín,
consistente en encargar a los mejores compositores del momento, tanto
valencianos como a nivel nacional, la composición de obras obligadas
para ser estrenadas expresamente durante el Certamen y que, con posterioridad,
pasen a formar parte del repertorio musical de nuestras Bandas. Un
elenco musical que podrá ser utilizado para uso y disfrute de
las generaciones futuras, gracias al servicio de fonoteca emprendido
recientemente y que se está convirtiendo en uno de los más
preciados tesoros de los amantes de la música de Banda. Desde
el disco de vinilo hasta la incorporación del certamen a internet,
sin olvidar las grabaciones realizadas en imágenes y en discos
compactos, la organización
del certamen ha velado, en todo momento,
por registrar en el mayor número de soportes posibles la labor
de nuestros músicos.
Pero la promoción del aspecto cultural y artístico de las bandas
va más allá de la índole musical. Desde hace varios años,
el Certamen ha creado a su alrededor una iconografía propia. Si bien en
los primeros años el Certamen se anunció dentro del programa
de actividades de la Feria de Julio, el concurso ha tenido a lo largo de
los años
su propio cartel anunciador. Durante una larga etapa se encargaba el cartel
a prestigiosos artistas valencianos. Sin embargo, desde 1996, se celebra
un concurso
de carteles anunciadores que propicia la promoción de artistas valencianos,
además de ofrecer la posibilidad de organizar una exposición pictórica
sobre el certamen. Cultura, música y pueblo unidos para iniciar la marcha
de un nuevo siglo. Un certamen que todavía no ha dejado de soñar
y que, por tanto, mantiene intactas sus esperanzas por seguir siendo un referente
cultural que dignifique el esfuerzo de quienes lo hacen posible. |